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Crónica

IN FLAMES - GAEREA - EMPLOYED TO SERVE / 05.08.2026 / @Sala Totem

# IN FLAMES, GAEREA Y EMPLOYED TO SERVE: UNA NOCHE DE METAL SIN CONCESIONES EN LA SALA TÓTEM **Sala Tótem, Villava (Navarra) — 5 de agosto de 2026**

Hay conciertos que comienzan mucho antes de que se apaguen las luces. El de In Flames en la Sala Tótem era uno de ellos. Las entradas llevaban agotadas desde tiempo atrás y, a medida que avanzaba la tarde, quedaba claro que el público había marcado esta fecha en rojo. No era una noche más dentro de la programación veraniega. Era la oportunidad de tener a una de las bandas fundamentales del metal europeo a pocos metros. La Sala Tótem tiene una configuración peculiar. Es larga, estrecha y no precisamente sencilla para disfrutar de un concierto desde cualquier punto. Sin embargo, hay algo que funcionó especialmente bien durante toda la noche: el sonido. La mezcla fue potente y definida, permitiendo que las tres bandas desplegaran sus propuestas sin que la particular arquitectura del recinto se convirtiera en un problema. Y después estaba el público. Porque si algo quedó claro desde el comienzo fue que aquella noche había una banda que todos querían ver. In Flames. Y cuando finalmente llegó su turno, la respuesta fue inmediata. Desde el primero hasta el último, el público de la Tótem se entregó completamente. Cada generación tenía su momento, cada disco encontraba a sus seguidores y, probablemente, cada persona presente tenía una canción que esperaba escuchar por encima de las demás. Pero antes de que los suecos tomaran el escenario, la noche tenía todavía mucho que ofrecer. ## EMPLOYED TO SERVE: MEDIA HORA PARA DEJAR HUELLA Los encargados de abrir la jornada fueron **Employed To Serve**, banda británica liderada por **Justine Jones**, que disponía de aproximadamente media hora para presentar su propuesta. Y media hora puede parecer poco, pero ellos decidieron aprovecharla. Llegaba al concierto con un conocimiento bastante limitado de la banda. Había escuchado alguna cosa, pero no lo suficiente como para saber exactamente qué esperar. La sorpresa llegó desde los primeros compases: **una voz potentísima y una energía explosiva** que no tardaron en contagiar a las primeras filas. Fue una actuación corta, pero muy intensa. Sin demasiadas concesiones y con una actitud que convirtió rápidamente el espacio frente al escenario en un auténtico campo de batalla. De hecho, buena parte del concierto la viví desde el foso, y aquello fue una auténtica locura. Entre la energía de la banda y la respuesta del público, había momentos en los que resultaba complicado hacer otra cosa que intentar mantener el tipo mientras todo sucedía delante de la cámara. Y precisamente desde el foso es donde uno entiende algunas cosas que desde la distancia pueden pasar desapercibidas. La intensidad de una banda no siempre está en la cantidad de minutos que permanece sobre el escenario. A veces basta con media hora para dejar claro que hay algo ahí. Employed To Serve consiguieron que, al menos en mi caso, una banda que conocía poco se convirtiera en una de las sorpresas de la noche. Y hubo una segunda parte que merece ser mencionada. Después de su actuación tuve la oportunidad de compartir unos minutos fuera del escenario con **Justine Jones y el guitarrista**. Si sobre las tablas habían demostrado una energía descomunal, fuera de ellas la sensación fue completamente diferente: dos personas cercanas, simpáticas y tremendamente accesibles. Quizá esa combinación sea una de las cosas que más me gustan de este tipo de conciertos. Puedes descubrir una banda desde el foso, vivir su directo a centímetros de distancia y, unos minutos después, encontrarte con que detrás de toda esa brutalidad escénica hay gente absolutamente normal y cercana. Una primera actuación que cumplió perfectamente su función y que, personalmente, me dejó con ganas de conocer mejor a Employed To Serve. ## GAEREA: CUANDO LA ESTÉTICA FORMA PARTE DE LA MÚSICA El segundo cambio de registro de la noche llegó con **Gaerea**. Los portugueses juegan en otro terreno. Su propuesta es mucho más atmosférica y su puesta en escena tiene una importancia fundamental dentro de lo que quieren transmitir. Y eso se hace evidente desde el momento en que aparecen sobre el escenario. **Negro absoluto. Figuras estilizadas. Impresiones blancas sobre sus cuerpos. Movimientos perfectamente reconocibles.** Todo encajaba. La estética de Gaerea llama poderosamente la atención y, en un recinto como la Tótem, funciona especialmente bien. La configuración larga y estrecha de la sala, que en otros momentos puede resultar complicada, contribuyó a generar una sensación casi claustrofóbica. Las figuras negras se recortaban entre las luces y parecían formar parte de una misma composición. No es únicamente una cuestión estética. Gaerea han construido durante los últimos años una identidad musical muy definida, partiendo de las raíces del black metal para incorporar una dimensión cada vez más atmosférica, emocional y envolvente. Su trayectoria puede seguirse a través de trabajos como *Limbo*, *Mirage*, *Coma* y su material más reciente, *Loss*, mostrando una evolución que ha ido ampliando las posibilidades de su propuesta sin abandonar su esencia. Y esa evolución también se percibe en directo. Su música alterna momentos de violencia y tensión con pasajes más atmosféricos, mientras los movimientos de la banda acompañan lo que sucede musicalmente. No necesitan llenar el escenario de elementos para conseguir que el público mire hacia ellos. La propia presencia de los músicos ya genera esa atención. Además, siendo una banda portuguesa y encontrándose en una sala española ante un público que, en su mayoría, había acudido principalmente para ver a In Flames, había una oportunidad evidente: **ganarse al público**. Y Gaerea hicieron precisamente eso. No intentaron convertirse en otra banda. No buscaron competir con el cabeza de cartel. Simplemente mostraron quiénes son y dejaron que su propia propuesta hablara por ellos. En una noche que terminaría dominada por el sonido de Gotemburgo, Gaerea consiguieron abrir un espacio propio en medio del cartel. ## IN FLAMES: MÁS DE TREINTA AÑOS DE HISTORIA SOBRE UN MISMO ESCENARIO Y entonces llegó el momento que todos estaban esperando. **In Flames.** Si las entradas agotadas podían servir como indicativo de lo que iba a suceder, los primeros segundos del concierto despejaron cualquier duda. La Tótem se convirtió en una sola voz. El público quería a In Flames y los suecos no tardaron en comprobarlo. Desde el primer tema hasta el último, la respuesta fue constante. No hubo que esperar a que la sala entrara en calor. La gente ya estaba preparada. Y quizá esa sea una de las mejores maneras de explicar lo que sucedió aquella noche: **todos tenían su canción**. Porque hablar de In Flames significa hablar de más de treinta años de historia musical y de una banda cuya trayectoria ha atravesado diferentes etapas, sonidos y generaciones de seguidores. El repertorio permitió recorrer buena parte de ese camino. Los clásicos de los noventa tuvieron su espacio, pero también hubo canciones de etapas posteriores y material más reciente. La banda no se limitó a vivir de la nostalgia ni convirtió el concierto en un homenaje a su propio pasado. Hubo una mirada hacia atrás, sí, pero también una reivindicación de todo lo que In Flames han construido durante las últimas décadas. Y ahí apareció una de las grandes sorpresas de la noche. La recuperación de **“Artifacts of the Black Rain”**, perteneciente a *The Jester Race*, supuso regresar a una época que forma parte de la historia fundamental del death metal melódico. Una canción que llevaba más de 25 años sin aparecer en el repertorio en directo y que en Villava volvió a sonar ante un público que supo reconocer inmediatamente el valor de lo que estaba ocurriendo. Es en momentos como este cuando una banda demuestra que su historia no es simplemente una colección de discos. Es memoria. Es gente que lleva décadas acompañando sus canciones. Es quien descubrió *The Jester Race* en los noventa, quien llegó a la banda con *Clayman*, quien se enganchó con *Reroute to Remain* o *Soundtrack to Your Escape* y quien ha continuado siguiendo su evolución hasta sus trabajos más recientes. Cada etapa tenía su representación. Cada generación encontraba su momento. Y cada canción provocaba una respuesta diferente. ## UN REPERTORIO PARA TODAS LAS GENERACIONES El repertorio fue avanzando por diferentes etapas de la carrera de In Flames, combinando canciones clásicas con composiciones más recientes. Temas como **“The Quiet Place”**, **“Meet Your Maker”**, **“The Chosen Pessimist”**, **“Cloud Connected”**, **“Trigger”**, **“Only for the Weak”**, **“Alias”** o **“The Mirror’s Truth”** fueron dando forma a una noche en la que resultaba complicado encontrar un momento de descanso. La selección funcionó precisamente porque no intentó contentar únicamente a quienes llevan siguiendo a In Flames desde sus primeros trabajos. Había espacio para todos. Y eso se reflejó en la pista. Los primeros compases ya habían dejado claro que la respuesta iba a ser grande, pero a medida que aparecían determinados clásicos la intensidad aumentaba todavía más. Saltos, gritos, crowdsurfing y una primera fila completamente entregada. Desde el foso, además, la imagen era espectacular. La relación entre público y escenario era prácticamente física. Personas que llevaban años escuchando aquellas canciones estaban ahora a pocos metros de los músicos que las habían creado. Y esa distancia corta cambia completamente la percepción de un concierto. No estás viendo a In Flames en un escenario enorme a decenas de metros. Estás dentro. Y la Sala Tótem, con sus peculiaridades, consiguió precisamente eso. ## LA TÓTEM COMO TESTIGO La sala tiene una arquitectura que puede resultar extraña para determinados conciertos. Larga y estrecha, obliga a buscar constantemente el mejor punto para disfrutar del espectáculo y, desde el punto de vista fotográfico, tampoco es precisamente el escenario más sencillo. Pero esa misma configuración tiene una virtud. **La cercanía.** Y en una noche como esta fue importante. El sonido acompañó además durante toda la velada. La Tótem respondió bien a las tres propuestas y permitió disfrutar tanto de la contundencia de Employed To Serve como de las atmósferas de Gaerea y, especialmente, del muro de guitarras de In Flames. Las guitarras llegaron con fuerza y definición, la batería mantuvo el empuje y la voz de Anders Fridén consiguió hacerse espacio en una mezcla que permitió disfrutar de un repertorio muy variado. No siempre las características de una sala juegan a favor. Esta vez, al menos en el apartado sonoro, la Tótem estuvo a la altura. ## UNA NOCHE CON UN CLARO PROTAGONISTA Tres bandas. Tres propuestas muy diferentes. Employed To Serve pusieron la velocidad, la energía y la sorpresa personal de descubrir en directo a una banda que hasta ese momento no había seguido demasiado. Gaerea aportaron oscuridad, identidad y una puesta en escena que demuestra que en el metal extremo la imagen también puede convertirse en parte fundamental del discurso musical. Y después estuvieron ellos. **In Flames.** Más de treinta años de carrera, un repertorio capaz de recorrer varias generaciones y una sala completamente entregada desde el primer minuto. El público sabía perfectamente a lo que había venido. Y los suecos respondieron con un concierto que repasó buena parte de su historia, recuperó canciones que llevaban décadas esperando volver a un escenario y demostró que la banda continúa teniendo algo que muchas formaciones pierden con el paso del tiempo: **un repertorio capaz de conectar con personas que llegaron a In Flames en momentos completamente diferentes de su trayectoria.** Quizá por eso la sensación al terminar era tan clara. No importaba qué disco fuera tu favorito. No importaba cuándo hubieras descubierto a la banda. No importaba si tu canción era una de las más conocidas o una de aquellas que llevaban años esperando su oportunidad. Aquella noche, en la Sala Tótem, **todos tenían su canción**. Y cuando una banda consigue mantener esa capacidad de conexión después de más de tres décadas, pocas palabras hacen falta para explicar lo que ocurrió. **In Flames fueron inconmensurables.**

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